Editorial Revista Altair /
161 págs.
5.25 €
Todos los años, decenas de miles de caminantes y cicloturistas recorren las sendas que llevan a Santiago de Compostela. No los arredra enfrentarse a semanas de esfurzo, heridas en los pies o los glúte...

ANDÉN
EL CABO DE FISTERRA Y LA ORDEN DE CLUNY
El confín gallego ha sido un imán espiritual desde hace siglos. Esta poderosaorganización religiosa organizó el Camino Francés y propició la difusión del arte románico | Redacción
INTRODUCCIÓN
LOS CAMINOS DEL MUNDO
Todas las grandes peregrinaciones del planeta aúnan componentes sagrados junto a otros claramente profundos | Agustín Pániker
SANTIAGO DE COMPOSTELA
LAS RAÍCES DE UNA LEYENDA
Cómo la ciudad hunde sus cimientos sobre una leyenda inverosímil y cuáles han sido los momentos más transcendentales de su rica y turbulenta historia | Basilio Losada
EL ITINERARIO MÁS AGRESTE
CAMINO DE LA COSTA
La ruta nace junto a la frontera con Francia y sigue el acantilado litoral cantábrico antes de adentrarse en la montaña asturiana y las tierras altas de la provincia de Lugo | Paco Nadal
LA CRÓNICA DEL APOCALIPSIS
BEATOS
A partir del siglo VIII, en plena expansión musulmana, monjes copistas realizarón códices que aunaban miniaturas y caligrafía | Redacción
ARQUITECTURA
UN VIAJE AL CORAZÓN DEL MUNDO MEDIEVAL
La Edad Media fue un período revolucionariopara la arquitectura religiosa y civil, durante el que se experimentaron diversas soluciones técnicamente muy innovadoras | Marta Llorente
CAMINO MOZÁRABE
A TRAVÉS DE OCCIDENTE
Sigue el trazado de la antigua vía romana de la Plata a través de Extremadura y por las provincias de Salamanca, Zamora y León | Luis Miguel Toribio
SIMBOLISMO
METÁFORAS SAGRADAS
En piedra, lienzo o metal, los artistas medievales transmitieron las verdades trascendentes del cristianismo a una población mayoritariamente iletrada, analfabeta | Manuel Mandianes
VÍA PODENSE
POR TIERRAS DE FRANCIA
Es el más concurrido de los caminos jacobeos en tierras galas, gracias a sus paisajes y a un soberbio patrimonio artístico | Jean-Claude Bourlès
LA CONCHA
EL AMULETO DEL PEREGRINO
Símbolo de fertilidad para griegos y romanos por su relación con el agua y la diosa amor, la envoltura de la vieira se convirtió en el principal emblema compostelano | Redacción
CAMINO FRANCÉS
UNA SENDA MILENARIA
Fue la gran vía de expansión para el arte románico en la Península Ibérica, llenando sus magníficos escenarios de exquisitas iglesias | Jaime Cobreros
GUÍA DE LOS CAMINOS DE SANTIAGO
Toda lo necesario para andar las sendas jacobeas | María Eugenia Casquet y Eloy de la Haza
CUADERNO DE VIAJES
Artículos, noticias, entrevistas y propuestas vinculadas al mundo y a la cultura de los viajes
Editorial - Especial Nº 7 / 01
CAMINOS DE SANTIAGO
Rutas de una peregrinación milenaria
UN ECO DE SIGLOS
Todos los años, decenas de miles de caminantes y cicloturistas recorren las sendas que llevan a Santiago de Compostela. No los arredra enfrentarse a semanas de esfurzo, heridas en los pies o los glúteos, quebrantos musculares, abismos anímcos... Cuando su experiencia coincide con un año santo compostelano, el dogma católico les garantiza el premio de la indulgencia plena; la amnistía para sus pecados. Sin embargo, el fenómeno jacobeo va más allá, rebasa el ámbito de la fe y se adentra en el de la sociología: el promedio de asistencia en los años "no santos" va en aumento, para unas rutas que superan los setecientos kilómetros. ¿Qué los anima, qué impulsa sus piernas?
Desde su nacimiento, cuando en el siglo IX se descubrió la supuesta tumba del apóstol, el Camino de Santiago tuvo vocación de fenómeno transnacional y de masas. Su propósito fue despertar un fervor y una identidad comunes en la Europa medieval, crear complicidades que incentivasen la resistencia contra los musulmanes. Fruto de ese sueño, riadas de peregrinos atravesaron el continente y, a su paso, obligaron a permeabilizar fronteras, a construir posadas, a idear formas de pago que admitieran su dispar procedencia... El Camino fue el primer proyecto común de unos pueblos que, entonces, sólo compartían su fe.
Hoy, la complejidad del mundo se proyecta en unas rutas donde las inquietudes espirituales conviven con el afán deportivo y hasta con el deseo de disfrutar de unas vacaciones originales. Esta mezcla puede decepcionar: el Camino, es cierto, se ha vulgarizado; pero no hay que menospreciar su magia.
De entrada, porque la masificación sólo se da en el Camino Francés, no en otras rutas clásicas hacia Compostela, como los caminos Morisco y de la Costa. También, porque cualquiera de ellos ofrece un curso intensivo sobre los paisajes peninsulares, desde las cumbres pirenaicas o cantábricas a la estepa castellana o la dehesa extremeña, los feraces valles riojanos o leoneses, la alcantilada costa vasca... O por la emoción de superponer las propias pisadas a las más de dos millones de peregrinos que nos precedieron durante siglos, mientras se descubre la subversión mental que generan semanas de marcha ininterrumpida. E incluso por la enriquecedora convivencia entre personas a las que sólo unen las cosas de verdad importantes: el acceso a comida, la conservación de la ruta, hallar cobijo adecuado para dormir... Las mismas, curiosamente, que ya preocuparon a los peregrinos de todos los tiempos.